Zidane deja el Real Madrid. Esa fue la notificación que me llegó al móvil este mediodía por parte de una de tantas aplicaciones que tengo de noticias sobre fútbol y a las que no les suelo prestar demasiada atención y más ahora que se ha terminado la temporada y los jugadores hoy se quedan, mañana se van y así sucesivamente. Sin embargo, a la hora de comer puse la televisión y efectivamente: Zinedine Zidane ha anunciado en rueda de prensa que abandona el banquillo del Real Madrid porque “el equipo necesita un cambio para salir ganando”.

A principios de esta temporada, concretamente cuando el Real Madrid derrotó al Barcelona en la Supercopa de España de la manera en que lo hizo, pensé en escribir un libro sobre lo que sería la segunda parte de Anecdotario Madridista. El madridismo como nunca te lo habían contado. Tenía pensado llamarlo como uno de los capítulos que aparece dentro: Zidane vs. Fernando VII. ¿Por qué quise escribir este libro? Porque viendo cómo estaban jugando Marco Asensio y compañía, pensé que por fin se iba a producir el cambio de ciclo del que tanto se venía hablando y un intercambio de papeles entre Real Madrid y Barcelona. ¿Por qué finalmente se me quedó en el tintero? Porque a lo largo de la temporada me fui dando cuenta de que cualquier parecido entre mis expectativas y la realidad es pura coincidencia.

¿Qué tienen en común Zidane y Fernando VII? A principios del siglo XIX, las tropas napoleónicas invadieron España, algo que a los habitantes de la Piel de Toro no les hizo ninguna gracia. Mientras tanto, en Cádiz se estaba preparando la Constitución de 1812, la cual se esperaba que la jurase el rey que a España le correspondía por sucesión de la dinastía de los Borbones, o sea, Fernando VII, el Deseado. Deseado precisamente fue Zinedine Zidane para el Real Madrid en un momento en el que el equipo contaba con los mejores jugadores del mundo y lo único que conseguía era un ridículo tras otro: eliminación en Copa por alineación indebida, 0-4 en el Clásico del Bernabéu donde Iniesta salió ovacionado, etc.

La cuestión es que de Fernando VII se esperaba que regresara a España para que jurase la Pepa, pero lo cierto es que al llegar al trono se la pasó por el Arco del Triunfo e implantó de nuevo el Absolutismo. Con la llegada de Zidane al banquillo del Real Madrid, ningún madridista tenía derecho a quejarse: luchó por la Liga hasta la última jornada y ganó la Champions. En la segunda temporada consiguió el doblete. Ya en la tercera se aspiraba a lo más, pero el juego del equipo en la Liga dejaba mucho que desear. Mientras tanto, el Barcelona ganaba y ganaba. Tanto es así que no ha conocido la derrota hasta la jornada 37. Que si el problema es Bale, que si el problema es Isco, que si ni Cristiano ni Benzema marcan ni por error… Con todas las dudas del mundo, los hombres de Zidane llegaron a los octavos de final de Champions contra el París Saint Germain y ganaron una ida cuyo juego distaba mucho del desastre que estaban ofreciendo en la Liga. Los aficionados pensaban que si el Madrid continuaba así, tendría muchas opciones de ganar la Champions y así fue. No es la primera vez que los blancos se coronan como reyes de Europa habiendo dejado mucho que desear en la tabla de la Liga.

Personalmente, antes de los octavos de Champions, pensé que lo mejor para la cabeza de Zidane era dimitir. Todos sabemos que el francés es un tipo muy especial dentro del Real Madrid gracias a su época como jugador, por eso debería mirar por su imagen y corría el peligro de pasar de ángel a demonio en un abrir y cerrar de ojos. No creía que eso pudiera ser lo mejor para el Madrid, pero para Zidane sí. Sin embargo, yo no vivo dentro de su pellejo y es él quien tiene que saber de fútbol y quien tiene que saber qué le conviene más a sí mismo. En estos casos no me importa que me callen la boca.

Zizou se va del banquillo del Real Madrid con una Liga, tres Champions, una Supercopa de España, dos Supercopas de Europa y dos Mundialitos de Clubes bajo el brazo. Podría haber hecho las cosas aún mejor, pero desde luego, el madridismo no se puede quejar de su labor. Creo que el francés ha sido inteligente a la hora de decir adiós y mejor despedirse ahora que hacerlo cuando las cosas vayan mal y tenga que salir por patas. Zidane siempre ha sido un tío elegante y una vez más, ha demostrado que sigue siéndolo. Que el Madrid siga adelante y que recuerde solamente los buenos momentos vividos con Zidane. Merci Zizou.

@Isabel_Arroyo

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