Brasil hace un recorrido por su historia y por sus ritmos tradicionales sin olvidar hacer un llamamiento a la conservación del planeta

Los aros olímpicos por la ecología: AP.

La organización de Río 2016 dio algunas pistas de cómo sería la ceremonia de apertura de los XXXI Juegos Olímpicos: austera, ecologista y musical. No tiró la casa por la ventana como ya lo hicieron en Pekín 2008 o en Londres 2012, pero aunque los lujos estuvieran ausentes, el gusto estuvo ahí.

A diferencia de otras ediciones, Río no ha dado la bienvenida a estos juegos en el estadio olímpico, sino en Maracaná, recinto mítico de Brasil cuya última remodelación se produjo de cara al Mundial de fútbol 2014. El césped fue cubierto por una pantalla gigante donde fueron reflejados los cuatro elementos de la naturaleza y la selva amazónica. Después llegó la era de las ciudades, donde cientos de atletas saltaban de unos edificios a otros a través de un efecto óptico. No faltó tampoco el homenaje a los esclavos procedentes de África que llegaron a América y estuvieron ejerciendo trabajos forzados durante 400 años o la música de las favelas, las zonas más pobres de Brasil, pero que están sobradas en ritmos tradicionales.

Rafa Nadal, orgulloso abanderado de España

El tenista mallorquín lo ha ganado todo en su disciplina, oro olímpico en Pekín incluido. Sin embargo, tenía una espina clavada ya que iba a ser el abanderado en Londres 2012 y tuvo que rechazar su participación en los juegos por una lesión. A pesar de reconocer no encontrarse al cien por cien físicamente, Nadal ha hecho un esfuerzo para participar en Río y por fin ha cumplido su sueño: abanderar su nación en unos Juegos Olímpicos. España desfiló en la posición número 68, mucho antes que en otras ocasiones ya que la organización decidió que los países desfilaran de acuerdo al orden alfabético en portugués. ¿La experiencia en palabras de Nadal? “Un orgullo representar a España en Río 2016”.

DEJA UNA RESPUESTA