La que fuera entrenadora de las Niñas de Oro en Atlanta 96 conserva muy poca elasticidad de su época como gimnasta pero mucho espíritu de equipo de la edad dorada de la gimnasia rítmica española: “En los Juegos Olímpicos se forjó una relación que perdura 20 años después”

María Fernández Ostolaza, Almudena Cid y Olga Viza en la presentación del cuento "Olympia. Los Juegos Olímpicos de Atlanta": CR.
María Fernández Ostolaza, Almudena Cid y Olga Viza en la presentación del cuento “Olympia. Los Juegos Olímpicos de Atlanta”: CR.

Detrás de una medalla se esconde mucho sacrificio. Detrás de un gran equipo se esconde una gran entrenadora. Detrás del éxito de la gimnasia rítmica que llevó a España a lo más alto del podio en Atlanta 96 se esconde María Fernández Ostolaza. Esta madrileña que en los 80 subió al podio en el Campeonato de Europa de Viena como gimnasta miembro del conjunto español y en los Juegos Olímpicos de Atlanta como entrenadora trabaja en la actualidad como psicoanalista y sigue teniendo contacto directo con el mundo de la gimnasia rítmica. El pasado sábado, 19 de noviembre, ha estado acompañando a Almudena Cid en FNAC Callao de Madrid durante la presentación del libro Olympia. Los Juegos Olímpicos de Atlanta.

Pregunta: ¿Cuándo te propuso Almudena Cid que presentaras este acto?

RespuestaHace un mes. Me dijo que ya estaba terminado el libro, que lo iban a publicar y que era una edición especial. Yo soy uno de los personajes de la historia.

P: ¿Qué significa para ti que Almudena haya contado contigo para la ocasión?

REstoy súper agradecida porque me ha gustado muchísimo el acto, me encanta el libro y me encanta trabajar con Almudena en diferentes cosas. Hemos trabajado ya en distintos proyectos y siempre que hay ocasión, es un placer trabajar con ella.

“En Atlanta había un magnífico espíritu de equipo”

P: Atlanta 96 son los primeros Juegos Olímpicos para Olympia como gimnasta y para María Fernández Ostolaza como entrenadora. Recordando aquellos momentos, ¿qué sentimientos compartes con la protagonista del libro?

RSentimientos de compañerismo, fue una alegría inmensa. Da igual que Olympia fuera una gimnasta individual y fuera el conjunto el que ganó la medalla, porque verdaderamente había un magnífico espíritu de equipo y sentimientos que luego nos han acompañado. Ese sentimiento es una grandeza y nos ha acompañado durante muchos años en la relación que tengo con Almudena. Poder hacer cosas de manera creativa y pensarlas de manera diferente, volvernos a encontrar en situaciones que no son de tanto éxito pero disfrutarlas igual. Allí se forjó una enorme relación que todavía perdura después de 20 años.

P: Tienes experiencia en la competición tanto de gimnasta como de entrenadora. ¿Cómo se sufre más?

R: ¡Qué buena pregunta! Creo que se sufre más como entrenadora. Como gimnasta, la actuación te permite meterte en el papel y dejar de pensar. Como entrenadora, lo estás viviendo, pero claro, tienes mucha más amplitud y ves todos los peligros. De todas formas, es muy curioso, porque cuando yo era gimnasta y estaba en un tapiz, pensaba: “He nacido para estar en este tapiz”. Cuando fui entrenadora y me acordaba de lo que pensaba como gimnasta, pensaba: “He nacido para estar en esta esquina”. Ahora, cada vez que me viene un deportista a la consulta, pienso: “He nacido para escucharle”. Los humanos tenemos muchas más facetas de las que pensamos en un principio.

“Se sufre más como entrenadora porque tienes mayor amplitud y ves todos los peligros”

P: En la gala del XX Aniversario de Atlanta 96 celebrada en Badajoz, la subcampeona olímpica de Barcelona 92, Carolina Pascual, participó en la exhibición de gimnasia rítmica y demostró no haber perdido la destreza. En tu caso, ¿qué elementos de la flexibilidad has podido conservar?

R: (Risas). Un poco la flexibilidad de piernas. Reconozco que aún las tengo flexibles y me puedo sentar cómodamente en un sillón como una gimnasta, pero he perdido mucha flexibilidad. Era muy gracioso porque durante un tiempo, solo hacía algún elemento de flexibilidad cuando salía de juerga o algo así, en situaciones muy especiales. Ahora reconozco que ya no soy tan flexible y tampoco pasa nada: Hay que ir perdiendo la flexibilidad corporal para ir ganando flexibilidad mental.

P: En 1984, lograste la medalla de bronce en el Campeonato de Europa de Viena. Si en Los Ángeles 84 la categoría de conjuntos hubiese sido disciplina olímpica, ¿habría tenido España posibilidades reales de subir al podio?

REs algo hipotético, pero es verdad que en aquella época, nosotras lo que queríamos era derrocar a los países del Este (que eran menos porque la Unión Soviética englobaba un montón de repúblicas que ahora compiten de forma independiente). En aquel momento estaba complicado. Como las medallas eran siempre Rusia, Bulgaria y Checoslovaquia, lo nuestro fue un grandísimo hito y el bronce del europeo sí que fue una hazaña para el equipo. Fue el inicio de algo. A lo mejor sí hubiéramos subido al podio en los Juegos Olímpicos, pero la competición es la competición, los resultados siempre son inciertos hasta que se terminan y quién sabe: a lo mejor sí, a lo mejor no. Tampoco pasa nada. Yo creo que el hito de Europa sí que fue importante y fue suficiente, por lo menos, yo estoy muy satisfecha con él.

“Tengo mi corazoncito con el ‘Equipaso’ porque están entrenadas por Sara Bayón, que fue una de mis gimnastas y a la que le tengo un cariño inmenso”

P: En tu trabajo actual como psicoanalista, ¿sigues teniendo algún tipo de contacto con el mundo de la rítmica?

RTengo mucho contacto con el mundo del deporte. Trabajo en la consulta privada a nivel privado, es decir, recibo a pacientes que necesitan reorganizar algunas cosas, necesitan solucionar algunos problemas. El resto del tiempo, trabajo en colaboración con el Consejo Superior de Deportes acorde con lo que necesitan entrenadores, deportistas e incluso agentes de la vida deportiva que no tienen por qué tener una función de entrenador o de deportista, como pueden ser los padres o los directores de las federaciones. Dentro del deporte se implica mucha gente y me intento ocupar de todas las opciones y de todos los problemas que hay en cualquiera de las áreas, pero sí que me hace que esté en contacto directo con gimnastas e incluso con deportistas de otras disciplinas.

P: En cuanto al ‘Equipaso’, actual subcampeón olímpico, ¿crees que han llegado a lo más alto o aún tienen mucho que dar?

RNo lo sé porque no trabajo directamente con ellas. Habría que ver cómo están sus deseos, sus motivaciones… pero en cualquier caso, me parece un magnífico equipo. Su competición en los Juegos Olímpicos fue soberbia y además, tengo mi corazoncito ahí porque están entrenadas por Sara Bayón, que fue una gimnasta a la que entrené, a la que le tengo un cariño inmenso y a la que le deseo lo mejor. Que disfrute la gimnasia, por lo menos, tanto como he disfrutado yo y si puede un poquito más, mejor, porque siempre se puede mejorar.

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