Tanto el conjunto como Viktoriia Mazur fueron ovacionadas como si de las anfitrionas se tratase

Viktoriia Mazur: CR.
Viktoriia Mazur: CR.

La Copa del Mundo de Guadalajara ha concluido este domingo 4 de junio y una edición más, ha sido todo un éxito. Como era de esperar, Rusia ha sido el país que más veces ha subido al podio tanto en conjuntos (oro en la general y en el ejercicio mixto) como en individual (oro para Polina Khonina y plata para Ekaterina Selezneva en la general y en pelota y oro para Ekaterina Selezneva en cinta y aro). Sin embargo, cuando se trata de medir los decibelios en el Palacio Multiusos, el país ganador ha sido, sin duda, Ucrania. Tanto el conjunto (plata en la general y en el ejercicio mixto y bronce en el de cinco aros) como la gimnasta individual Viktoriia Mazur (bronce en mazas) fueron aclamadas por las gradas como si de gimnastas españolas se tratase. El motivo fue la reivindicación hacia unas notas más justas y el rechazo al presunto ‘favoritismo’ hacia Rusia en todas las competiciones como ya se demostró en los Juegos Olímpicos de Río 2016, donde España se tuvo que conformar con la medalla de plata sin haber cometido ni un solo fallo, cosa que sí que hicieron las rusas en el ejercicio de cinco cintas. Dicho ‘favoritismo’ también se vio reflejado el sábado en la clasificación general del conjunto, donde el público reclamó para Ucrania la nota que de verdad se merecía. Incluso la periodista deportiva Paloma del Río aclaró en su perfil de Twitter por qué la gente reaccionaba así:

Los aplausos hacia Ucrania en ningún momento significaron un rechazo hacia Rusia. Prueba de ello es que el domingo, la encargada de entregar las medallas fue la campeona olímpica de Río, la rusa Margarita Mamun, la cual se llevó todas las ovaciones posibles del público. Y es que una vez más, los aficionados demostraron que cuando se trata de reivindicar lo que de verdad se merece cada gimnasta, el color de la bandera es lo que menos importa.

@cornerritmica

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