Cristiano Ronaldo: @cristiano.
Cristiano Ronaldo: @cristiano.

No debería hacer publicidad en El arroyito redondo por enésima vez de mi libro, Anecdotario Madridista. El madridismo como nunca te lo habían contado, pero lo voy a hacer, que para eso es mi blog. La cuestión es que en un libro acerca del Real Madrid es imprescindible hablar de Cristiano Ronaldo para bien o para mal. En un capítulo dedicado al número 7 dentro de la institución blanca, recuerdo la opinión de muchos madridistas (también la mía, aunque en el libro no lo digo) cuando Cristiano Ronaldo tuvo la ‘osadía’ de enfundarse el número 7 a la espalda. A ver, nadie dudaba en aquel entonces de la calidad que pudiera tener en sus botas el portugués, pero el dorsal 7 había pertenecido anteriormente a jugadores como Amancio, Juanito, Butragueño, Raúl… todos ellos auténticos símbolos del madridismo comprometidos al máximo con el escudo. Cristiano Ronaldo era un recién llegado: ¿Era consciente Cristiano de la responsabilidad que se estaba echando encima? Dentro de mi libro también hay otro capítulo dedicado a los madridistas queridos de ayer, de hoy y de siempre. Ahí me planteaba hasta qué punto se podía considerar el delantero luso un madridista querido. Conté con la opinión de Tomás Roncero y él me dijo que le faltaba un paso más que era ni más ni menos que ser el hombre clave en la Undécima. Lo fue.

Cristiano Ronaldo sabe lo que es tanto salir aplaudido como pitado del Bernabéu y más de una vez ha pedido por favor que no le piten. Y es que ser Cristiano Ronaldo no debe ser nada fácil.

Una de las cosas que tiene ser el mejor del mundo (junto a Messi, pero el mejor del mundo al fin y al cabo) es estar siempre en el punto de mira y claro, como todo ser humano aunque seas el mejor del mundo, siempre tendrás tus días mejores y tus días peores. En el caso de los segundos, eso para la afición se traduce en pedir la cabeza (o el banquillo, que no sabemos qué es peor). Luego cuando uno se recupera, empieza a callar bocas y el peor de los villanos se convierte en el mayor héroe de la ciudad. Nada nuevo.

La cuestión que me planteo es la siguiente: ¿Se puede considerar a día de hoy a Cristiano Ronaldo un madridista querido? ¿Tienen razón aquellos que le aplauden y no los que le pitan? Aunque parezca mentira, han pasado ya ocho años desde que Cristiano Ronaldo dijera eso de: “Uno, dos y tres… Hala Madrid”. Hasta entonces han llovido una Liga, dos Champions y unos cuantos récords, como el de máximo goleador histórico del Real Madrid. Actualmente se encuentra ante la posibilidad de lograr su primer doblete vestido de blanco y en los terrenos de juego está demostrando las ganas que tiene. Nada es fácil, ni siquiera para el mejor del mundo. Sin embargo, véanse los últimos partidos relevantes, como por ejemplo, la vuelta de Champions contra el Bayern de Múnich, donde un inspiradísimo Cristiano Ronaldo que a priori parecía que no iba a hacer nada se marcó un hat-trick. Véase por ejemplo el derbi europeo de ida, donde el portugués repitió marca dejando claro que quiere la Duodécima y la quiere ya. Véase ayer mismo el último partido de la temporada en el Bernabéu, contra el Sevilla, donde Cristiano Ronaldo y el resto del equipo saben que pueden ganar la Liga y por eso pusieron toda la carne en el asador. No sé, pero creo que Cristiano Ronaldo ya ha hecho suficientes méritos como para ganarse el corazón de todo el madridismo. Me atrevería incluso a decir (y que conste que soy raulista hasta la médula) que se ha ganado ser un 7 blanco con autoridad. Basta ya de ponerle pegas, basta ya de decir que es un prepotente, basta ya de reprocharle nada. Sé que los años no pasan en balde para nadie, pero a CR7 todavía le queda cuerda para rato. Y si se fuera mañana mismo, ya tiene hechos suficientes méritos como para que le madridismo se pueda dirigir hacia él con una sola palabra: Gracias. La deuda que aparentemente tenías con el madridismo queda más que saldada.

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