Confieso que para cubrir esta nueva aventura de Alrededor del estadio he sentido un poco de miedo. A pesar de que llevo ya bastante tiempo en Madrid, es la primera vez que me pilla aquí un Clásico (en las demás ocasiones, ha coincidido con que haya hecho una visita al pueblo). Ya sabéis que un Real Madrid-Barcelona está considerado por la policía partido de alto riesgo y cualquiera que vea el telediario y no haya estado en el lugar puede pensar que en los alrededores del Bernabéu se encuentran todos los peligros del mundo. Suerte que he podido comprobar con mis propios ojos (al igual que ya hice durante en derbi en el Calderón) que al final, todo se suele quedar en tópicos.

Me he ganado un patrocinador

Aficionados del Real Madrid y del Barcelona compartiendo mesa juntos: CR.
Aficionados del Real Madrid y del Barcelona compartiendo mesa juntos: CR.

Por desgracia para mí, todavía no lo tengo, pero lo digo para recordar como he dicho tantas veces que el día en que llegara a tiempo para ver un partido en los alrededores del Bernabéu, me iba a ganar un patrocinador para Córner-Rítmica. Pues bien, ese día por fin ha llegado. Se trata del Clásico, no podía ser impuntual, así que me presenté por allí unas cuatro horas antes. El ambiente ya olía a fútbol, olía a Real Madrid-Barcelona. Teniendo en cuenta que estamos en la capital de España, es obvio que la mayoría de aficionados era del equipo de Zidane, mas por ahí se dejaban ver también los simpatizantes de los azulgrana. Y que aprendan los borricos: se puede ser eternos rivales y amigos a la vez. Al contrario de lo que pueda parecer, había muchísimos aficionados de ambos equipos compartiendo mesa, compartiendo risas, compartiendo confidencias… También me encontré con una familia donde el marido era del Barça, la mujer era del Real Madrid y tenían dos hijos que cada uno había tirado por unos colores. Muy buen rollo y cero incidencias. Me he llevado muy buena impresión.

Cosas de fans frikis

El autobús del Real Madrid en su llegada al Bernabéu: CR.
El autobús del Real Madrid en su llegada al Bernabéu: CR.

Alrededor del estadio es eso: alrededor del estadio. Literalmente. Vamos, que me suelo dar la vuelta de verdad. Pasaba por donde tenía que entrar el autobús, pero yo desconocía los preparativos previos. La cuestión es que la policía empezó a desalojar gente para cortar la calle. Con el fin de encontrar un sitio más alto y sin saber muy bien qué estaba haciendo, me metí en el centro comercial que hay dentro del Bernabéu. Pues bien, todos ilusionados porque iba a llegar pronto el autobús y por una vez en la vida que pillaba la primera fila, no era cuestión de dejarla. El problema era que bus iba a tardar aproximadamente una hora y cuarto en llegar y si quería esperar, tenía que hacerlo de pie quieto, una de las cosas más incómodas para mí. Pero nada, ahí estaba yo como una campeona aguantando como los fanáticos de verdad, como esos que por un segundo de gloria con sus ídolos son capaces de hacer cualquier cosa. Veo por la calle a un reportero de la Ser y me da un poco de sentimiento: ¿Llegaré yo algún día a estar ahí como él? ¿Por qué tienen que estar tan mal actualmente los trabajos en el periodismo?

Volviendo al tema, el autobús tardó lo que se esperaba y tampoco es que se fuera a esperar para posarnos. Vamos, que esperamos una hora y cuarto de pie quietos para tener el autobús del Real Madrid durante cinco segundos en las retinas de nuestros ojos. Por cierto, perdonad si la foto no me ha salido demasiado bien, pero es que durante la espera, le conté por What’s App dónde estaba a un amigo que trabaja en Alemania y me pidió que le mandase un vídeo. Y claro, una foto con la cámara con una mano y un vídeo con el móvil con la otra… Estoy harta de decírselo a mis monitores del gimnasio: A mí Dios no me ha dado la inteligencia en el cuerpo.

En fin, que pasó el autobús y la calle volvió a llenarse de gente. Mucho ambiente sin hacer daño a nadie. De verdad, me lo había imaginado mucho más peligroso.

El Barça tiene a Messi

Nadie esperaba que fuera a ganar el Barça. En otras ocasiones sí lo habríamos hecho porque ha rendido mejor, pero últimamente los hombres de Luis Enrique no andan muy católicos. En cuanto al Real Madrid, a todo el mundo le sorprendió para mal la idea de Zidane de poner a Bale como titular estando Isco en plena forma. Cuando el galés se chafó y lo cambiaron por Asensio, el bar estallaba en aplausos. En cuanto al malagueño, ¿qué es eso de no sacarlo ni un minuto a jugar? No lo entiendo. Bueno, más allá de las decisiones técnicas, la verdad es que el error del Madrid no estuvo ni en el once titular ni en los cambios que hizo el entrenador, sino en que el Barça tenía a Messi y Messi estaba inspirado. Solo eso fue lo que pasó.

Con este resultado, el Barcelona se pone líder provisional de la Liga con un partido más que el Real Madrid. Si los blancos quieren hacerse con el título sin depender de sus perseguidores, tendrán que ganar sí o sí los seis partidos que le quedan. Mirando la parte positiva aunque no apta para cardíacos, esta Liga va a tener emoción hasta el final. De todas formas y aunque me haya dolido el resultado por el amor que siento yo hacia el color blanco, he de decir que he salido contenta de esta aventura. Independientemente del marcador, no sabéis la alegría que me ha dado haberme encontrado tan buen rollo por las calles a pesar de la tremenda rivalidad que siempre hay en el Clásico. Y es que algunos mucho criticarán el fútbol, pero una vez más, ha sido el fútbol y no otra cosa lo que me ha hecho recuperar un poquito la fe en la humanidad.

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