Alrededor del estadio se resiste a abandonar el lugar que lo vio nacer, así que otra vez volvemos al Vicente Calderón. Por primera vez, no voy a ver lo que hace allí el Atlético de Madrid, sino que voy a ver cómo se cuece todo lo que sucede alrededor de la final de la Copa del Rey entre el Barcelona y el Alavés. En realidad, tenía ganas de conocer de cerca a la afición culé, cosa que no tengo todos los días al alcance de mi mano ya que ni vivo en la Ciudad Condal ni la tengo a mano para visitarla. En fin, que siempre hay ganas de fútbol y con ello, ganas de pasarlo bien. Una vez más, el ambiente no defraudó.

Con la mano en el corazón y hablando catalán

Esta aficionada del Alavés no dejó de recordar los fraudes que Messi tiene con la Hacienda española: CR.
Esta aficionada del Alavés no dejó de recordar los fraudes que Messi tiene con la Hacienda española: CR.

Como siempre, llego al lugar de los hechos sin aliento, pero veo por una pantalla gigante de un bar que los jugadores están todavía dentro de los vestuarios. Podría haberme parado ahí directamente, pero prefiero ir adonde siempre voy. Mala decisión, pues la policía no deja pasar a nadie que no tenga entrada más allá de cierta distancia. Sin perder el tiempo, vuelvo al bar de la pantalla gigante. Está sonando el Himno de España y cuando aparece la imagen del Rey, algunos aficionados culés empiezan a pitar y a insultar. En cambio, yo los desafío y muy seria, me pongo a escuchar el Himno de España con la mano puesta en el corazón. Es una cosa que hago desde aquellos maravillosos años de la Roja en el Mundial y aunque ahora nuestra selección ya no sea ni una sombra de lo que fue, pienso que tenemos que seguir estando orgullosos de lo que somos, así que he seguido manteniendo esta costumbre y me importa un bledo lo que piensen los demás incluso si estos son portadores de la estelada. Para no ponerme medallas por mi valentía, también diré que mucha gente confundió mi gesto con el de desahogo porque había llegado al bar casi sin aliento; al menos, eso era lo que parecía.

Como es habitual en mí, suelo preguntarle a los aficionados por alguna porra. Cerca de mí había una aficionada del Alavés a la cual pregunté:

-¿Crees que David va a vencer a Goliat?

Señores, la respuesta que recibí fue la última que me esperaba y todavía la recuerdo y me harto de reír:

-Perdón, a mí me hablas en castellano o en euskera, que el catalán no lo entiendo.

Impactada, le respondo:

-¿Pero qué catalán ni catalán? ¡Chiquilla, que soy andaluza!

Y la otra vasca que había al lado se partía de risa. A ver, no tengo nada en contra ni de los catalanes ni del idioma catalán, pero si ya me hace gracia que me digan que tengo acento sevillano cuando en realidad es cordobés, imaginaos si confunden mi habla con el catalán. La cuestión es que le volví a preguntar si creía que el Alavés podía ganarle al Barça y me contestó que no, pero que le encantaría.

David frente a Goliat y el mando lo tomó Goliat

Aficionados del Barça y del Alavés en el bar: CR.
Aficionados del Barça y del Alavés en el bar: CR.

El Barcelona empezó tomando el mando demostrando que es un equipo muy superior al Alavés. Mientras tanto, los vascos resistieron hasta la media hora de partido con la portería a cero. Messi, tuvo que ser Messi otra vez. Corrió, se metió por donde no había hueco, desafió a todos los defensas posibles y marcó. El bar estallaba en aplausos ya que la mayoría de aficionados eran del Barcelona. Después llegaría el gol de Theo Fernández. Fue un tanto bonito por la escuadra. Los hinchas del Alavés lo festejaron y no sé si ese gol les dio un poco de esperanza, pero yo tenía claro que el partido no iba a acabar así. Y es que el Barça seguía siendo muy superior y además, tenía a Messi. Y a Neymar. El brasileño fue el autor del segundo tanto. El tercero le tocaba al tercer delantero del once titular, que en condiciones normales habría sido Luis Suárez, pero esta vez era Paco Alcácer el encargado de poner su granito de arena. Lo hizo, pero otra vez más, el protagonista absoluto fue Messi, que fue quien le dio un maravilloso pase. El partido acabó con un marcador de 3-1 y con un Barça campeón de Copa. Por el bar había una aficionada del Alavés a la que le pregunté si se sentía satisfecha con el partido que había hecho su equipo y me contestó que sí, que no se puede comparar el presupuesto del Alavés con el del Barcelona y que el partido del Barcelona ha sido de Messi. También insistió en que si algo tenía el conjunto de Mendizorroza que no tiene el del Camp Nou es la afición. Justo después fui a comprobarlo.

Vascas por sevillanas

Una aficionada del Alavés con una bandera del Barça que le habían regalado: CR.
Una aficionada del Alavés con una bandera del Barça que le habían regalado: CR.

Estaba hablando con la muchacha que he mencionado antes cuando en la tele sale que en el Vicente Calderón estaban echando fuegos artificiales. Salgo corriendo a verlos y observo que no soy la única: gente y más gente bajando las escaleras como niños chicos para luego quedarse boquiabiertos con el espectáculo. Sí, lo sé, no es la primera vez que ninguno de nosotros vemos los fuegos artificiales, pero ahí que íbamos todos como pavos con toda la ilusión del mundo. Quizá no tan pavos, simplemente queríamos ser testigos en directo de lo que estaba aconteciendo dentro del estadio aunque estuviéramos fuera.

Una vez termina el espectáculo pirotécnico, decido darme la vuelta para volver a casa cuanto antes, pero por el camino me encuentro algo bastante inusual: aficionadas del Alavés cantando sevillanas, concretamente, A la puerta de Toledo. No me pude resistir a preguntarles qué hacían unas vascas cantando unas sevillanas y ellas me contestaron que no solo las cantaban, sino que también sabían bailarlas. Me contaron que estar ahí apoyando al equipo era la mejor excusa para perder de vista a los maridos. No se habían llevado el título, pero allí que estaban tan alegres, mucho más que los aficionados del Barcelona que poco a poco salían del estadio. Ellas no entendían cómo podían estar tan serios si habían ganado la Copa del Rey. Yo sí: en el fondo se alegran, pero les da mucha rabia ver que solo han podido ganar un título frente a un recién ascendido mientras que el Real Madrid se ha proclamado campeón de Liga y está en la final de Champions. De todos modos, me daba pena que salieran de caras largas, así que para animarlos, me puse a tocarles las palmas. Después, yo me tuve que venir a casa a escribir esta crónica mientras que aquellas mujeres se quedaron allí dispuestas a dar mucha guerra más: ¿Quién ha dicho que las vascas son serias y no tienen gracia ninguna? Olé.

@Isabel_Arroyo

2 COMENTARIOS

  1. Kaixooo Isabel!!! Q guapa nuestra reportera favorita….te ha quedado genial el post q has publicado……por si tienes dudas …somos las vascas q cantamos y bailamos sevillanas.Un besitoooooo
    Ahhhhh y si puedes mandanos las fotos tan chulas q nos hiciste…te han quedado genial.

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